domingo, 19 de mayo de 2013

EL AMOR NO ES EGOISTA


EL AMOR NO ES EGOÍSTA

Sed afectuosos unos con otros con amor fraternal; con honra, daos preferencia unos a otros. (Romanos 12:10) 

Vivimos en un mundo prendado de sí mismo. La cultura que nos rodea nos enseña a concentrarnos en nuestra apariencia, nuestros sentimientos y nuestros deseos personales como si fueran la prioridad fundamental. Parece que el objetivo es buscar el mayor nivel de felicidad que sea posible. Sin embargo, el peligro de este modo de pensar se hace dolorosamente evidente cuando se está dentro de una relación matrimonial.

 Si hay una palabra que signifique en esencia lo opuesto al amor, es egoísmo. Por desgracia, todas las personas lo traen arraigado desde el nacimiento. Puedes verlo en el comportamiento de los niños y, a menudo, en el maltrato entre adultos. El origen de casi todo acto pecaminoso que se haya cometido puede encontrarse en una motivación egoísta. 

Es un rasgo que detestamos en las demás personas pero que justificamos en nuestro caso. Sin embargo, no puedes señalar las muchas maneras en las que tu cónyuge es egoísta sin admitir que tú también podrías serlo. Sería hipócrita. ¿Por qué tenemos criterios tan bajos para nosotros y expectativas tan altas para nuestra pareja? La respuesta es cruda: todos somos egoístas.

Cuando un esposo pone sus intereses, sus deseos y sus prioridades antes que su esposa, es una señal de egoísmo. Cuando una esposa se queja sin parar del tiempo y la energía que gasta para satisfacer las necesidades de su esposo, es una señal de egoísmo. Sin embargo, el amor “no busca lo suyo” (1 Corintios 13:5). 

Las parejas amorosas (las que disfrutan del propósito pleno del matrimonio) se empeñan en cuidar bien al otro ser humano imperfecto con quien comparten la vida. 

Esto se debe a que el verdadero amor busca maneras de decir “sí”. Un aspecto irónico del egoísmo es que aún los actos de generosidad pueden ser egoístas si la motivación es jactarse o recibir una recompensa. Si haces algo bueno para manipular en forma deshonesta a tu esposo o a tu esposa, sigues siendo egoísta. En pocas palabras, o tomas decisiones por amor a los demás o por amor a ti mismo. 

El amor nunca se satisface si no es por el bien de los demás. No puedes actuar con amor verdadero y con egoísmo al mismo tiempo. Elegir amar a tu pareja hará que digas “no” a lo que quieres para poder decir “sí” a lo que el otro necesita. Significa colocar la felicidad de tu pareja por encima de la tuya.

No quiere decir que nunca puedas experimentarla felicidad, pero no invalidas la felicidad de tu cónyuge para poder gozar de ella. Además, el amor trae una alegría interior. Cuando le das prioridad al bienestar de tu pareja, hay una satisfacción que las acciones egoístas no pueden copiar. Es un beneficio que Dios creó y lo reserva para quienes demuestran amor en forma genuina. La verdad es que cuando renuncias a tus derechos por el bien de tu pareja, tienes la oportunidad de pasar a un segundo lugar en pro del propósito supremo del matrimonio. 

Nadie te conoce tan bien como tu cónyuge. Esto significa que nadie reconocerá con mayor rapidez un cambio cuando en forma deliberada comiences a sacrificar tus necesidades y deseos para asegurarte de que los de tu pareja se satisfagan. Si te resulta difícil sacrificar tus propios deseos para beneficiar a tu cónyuge, quizá tengas un problema más profundo con el egoísmo de lo que quieres admitir. 

Hazte las siguientes preguntas: 
• ¿En verdad quiero lo mejor para mi cónyuge?
• ¿Quiero que sienta que lo amo? 
• ¿Creerá que quiero lo mejor para él? 
• ¿Me percibe como alguien que primero busca su propio bienestar? 

Ya sea que te guste o no, tienes una reputación a los ojos de las personas que te rodean, en especial, a los ojos de tu cónyuge. ¿Es una reputación de amor? Recuerda, tu cónyuge también tiene el desafío de amar a una persona egoísta. Así que decide ser el primero en demostrarle el verdadero amor, con plena conciencia de lo que haces. Y al final, los dos se sentirán más realizados. “Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo” (Filipenses 2:3).

El desafío de hoy

Las cosas a las que les dediques tu tiempo, tu energía y tu dinero cobrarán más importancia para ti. Es difícil que te importe algo en lo que no inviertes. Además de refrenarte de los comentarios negativos, cómprale algo a tu cónyuge que le comunique: “hoy estuve pensando en ti”.

 __Haz una marca aquí cuando hayas completado el desafío de hoy. ¿Qué elegiste darle a tu cónyuge? ¿Qué sucedió cuando se lo diste? Porque donde hay celos y ambición personal, allí hay confusión y toda cosa mala. (Santiago 3:16)

miércoles, 15 de mayo de 2013

Lección 2 Jesús quien nos perdona con amor ¿Dios me perdonará?


¿Dios me perdonará?

La mujer adúltera

En la Biblia, Juan 8:1-11 dice:

“Pero Jesús se fue al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo. Toda la gente se le acercó, y él se sentó a enseñarles. Los maestros de la ley y los fariseos llevaron entonces a una mujer sorprendida en adulterio, y poniéndola en medio del grupo le dijeron a Jesús: —Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices? Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. Y como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: —Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra. E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí. 

Entonces él se incorporó y le preguntó: —Mujer, ¿dónde están? ¿Ya nadie te condena? —Nadie, Señor. —Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar”. (Nueva Versión Internacional)

SABÍAS QUE...
En los días de Jesús, el adulterio era una ofensa capital en Israel.

Los lideres religiosos conocían que Levíticos 20:10, (parte de la ley de Moisés), decía, “Si un hombre cometiere adulterio con la mujer de su prójimo, el adúltero y la adúltera indefectiblemente serán muertos.” (Reina Valera 1960)

¿Con qué crees que luchaba esta mujer?
¿Dónde estaba su compañero? ¿Qué nos dice esto acerca de sus acusadores?
¿Cómo crees que ella se sintió después de haber sido capturada y expuesta en medio de la multitud?
¿Cómo te sentirías si las cosas malas que has hecho fueran expuestas?

De la misma manera, cuando nosotros hacemos algo contra la ley, algo que lastima a otra persona, o algo que lastima a Dios, Él toma todas esas cosas muy seriamente y las llama pecados. El pecado es hacer nuestra propia voluntad, pensar sólo en nuestros propios pensamientos y hacer lo que queremos, lejos de lo que Dios quiere.

El pecado puede involucrar tanto nuestras actitudes como nuestras acciones.

Las normas de Dios en la Biblia nos muestran Su corazón, y cuando nos rebelamos contra ellas y buscamos nuestros propios deseos, perdemos lo mejor que Dios tiene para nosotros y Él se entristece.

¿Cómo respondió Jesús a la mujer y qué le proveyó en su situación?
¿Por qué la respuesta de Jesús significaba tanto para ella?
¿Tuvo que hacer algo la mujer adultera para ser perdonada?

Es así cómo una relación con Dios se diferencia de ser religioso. La religión dice que tienes que hacer las cosas bien para ganarte la aceptación, amor y perdón. Una relación con Dios a través de Jesucristo no está basada en la forma en que actuamos porque ya somos aceptados, amados y perdonados.

Vida y Muerte son palabras significativas en la Biblia.

La Biblia se refiere tanto a la vida y la muerte espirituales como también a la vida y muerte físicas.

Juan 17:3 se refiere a la vida espiritual:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. (Reina Valera 1960)

Los siguientes versículos se refieren a la muerte espiritual.
Colosenses 2:13-14 dice:
“Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados, anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”. (Reina Valera 1960)

Según estos versículos, ¿qué sucedió con “el acta de los decretos que había contra nosotros”?

No vivimos bajo la “ley de Moisés,” a la cual se refieren estos versículos, sin embargo vivimos bajo cierto código moral, ético y cultural que reside dentro de nosotros. Como mujeres tendemos a ponernos bajo un alto nivel de presión para actuar bien. Cuando caemos, tratamos de hacer nuestro mejor esfuerzo para cubrir nuestras imperfecciones.
Dios nos dice en Romanos 8:1, “Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús”. (Nueva Versión Internacional)

Según este versículo, ¿cuál es la verdad para aquellos que están “en Cristo Jesús”?
¿Cómo el saber que no somos condenadas cambia nuestra manera de vernos a nosotras mismas?
¿Cómo se aplica esto en la manera en la que tratamos a los demás?

Vida y Muerte son palabras significativas en la Biblia. La Biblia se refiere tanto a la vida y la muerte espirituales como también a la vida y muerte físicas.

Juan 17:3 se refiere a la vida espiritual:

“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado”. (Reina Valera 1960)

Cuando Jesús habló con la mujer que fue sorprendida en pecado, Él no solamente la perdonó, sino también le dijo, “Vete ahora y deja tu vida de pecado”. Él le estaba diciendo que abrazara su nueva identidad como alguien que ya es libre y está perdonado. De la misma manera, nosotros somos perdonados, pero con la libertad viene la responsabilidad y una nueva identidad. Esto no significa que nunca más volveremos a fallar, pero sí establece una nueva dirección para nuestra vida.

1 Juan 1:9-10 dice: “Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no habita en nosotros”. (Nueva Versión Internacional)

Entonces cuando caemos, ¿cómo podemos estar bien con Dios nuevamente?

Desafío: La confesión significa que estamos de acuerdo con Dios acerca de cualquiera de nuestros malos pensamientos, actitudes o acciones. Estamos de acuerdo con Dios en que eso está mal, pedimos perdón y aceptamos que somos perdonados por Dios porque Cristo murió en la cruz.

¡El ser perdonadas nos libera de la culpa!

Salmo 103:12 dice: “Tan lejos de nosotros echó nuestras transgresiones como lejos del oriente está el occidente”. (Nueva Versión Internacional)
Hebreos 10:17 dice: “Después añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y maldades”. (Nueva Versión Internacional)

jueves, 9 de mayo de 2013

¡¡¡NO TE PIERDAS EL CONGRESO DE PASTORAS Y LIDERES PROYECTO MAGDALENA!!!

¡¡¡NO TE PIERDAS EL CONGRESO DE PASTORAS Y LÍDERES PROYECTO MAGDALENA!!!

Se llevará a cabo este sábado 11 de Mayo de 2013 a las 10:00 am.

Costo: $ 70.00

Lugar: Bosques de China Mz. 4 lote 20 Col. El Paraíso
Ejidos de Tequisistlán, Tezoyuca, Edo. de Mexico.

registro aqui o en www.facebook.com/centrocristianodeformacion