domingo, 20 de octubre de 2013

Lección 6 Jesús quien nos restaura completamente. La mujer del flujo de sangre ¿Él me sanará?

Lección 6 Jesús quien nos restaura completamente. La mujer del flujo de sangre ¿Él me sanará?

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¿Le pediste a Dios que te proveyera en algún área crítica de tu vida la semana
pasada? ¿Qué sucedió?

SABER
Marcos 5:25-34 dice: “Había entre la gente una mujer que hacía doce años padecía de hemorragias. Había sufrido mucho a manos de varios médicos, y se había gastado todo lo que tenía sin que le hubiera servido de nada, pues en vez de mejorar, iba de mal en peor. Cuando oyó hablar de Jesús, se le acercó por detrás entre la gente y le tocó el manto. Pensaba: «Si logro tocar siquiera su ropa, quedaré sana.» Al instante cesó su hemorragia, y se dio cuenta de que su cuerpo había quedado libre de esa aflicción. Al momento también Jesús se dio cuenta de que de él había salido poder, así que se volvió hacia la gente y preguntó: —¿Quién me ha tocado la ropa? —Ves que te apretuja la gente le contestaron sus discípulos, y aun así preguntas: “¿Quién me ha tocado?” Pero Jesús seguía mirando a su alrededor para ver quién lo había hecho. La mujer, sabiendo lo que le había sucedido, se acercó temblando de miedo y, arrojándose a sus pies, le confesó toda la verdad. —¡Hija, tu fe te ha sanado! —Le dijo Jesús—. Vete en paz y queda sana de tu aflicción”. (Nueva Versión Internacional)

Muchos estudiosos están de acuerdo en que ésta hemorragia estaba relacionada con su ciclo menstrual. Según la ley en el Antiguo Testamento, una mujer con hemorragia no podía entrar en la presencia de Dios o ser tocada por ningún otro judío. Algún contacto físico con ella podría hacer impura a la otra persona.

Hemos leído acerca del sufrimiento físico de esta mujer, ¿en qué otras formas pudo estar lastimada esta mujer?

La desesperación nos impulsa a intentar cualquier cosa. ¿De qué manera has tratado de encontrar una respuesta a tu situación? 
¿Qué tan accesible crees que está Jesús?

Independientemente de las posibles consecuencias para ella misma, la mujer con flujo de sangre estaba desesperada y determinada a ver a Jesús. Con el fin de tocar a Jesús, la mujer tuvo que encontrar la manera de pasar entre la multitud que le estorbaba. Ella estaba segura que solo Él podía ayudarla.
¿Qué era lo que ella creía que le dio el coraje necesario para pasar entre la multitud?
¿Qué restauró Jesús al sanarla?
¿Qué te está impidiendo llegar donde está Jesús?

Dios realmente se preocupa por la restauración de todas las diferentes áreas de tu vida porque Él tiene una profunda preocupación por ti. “Yo no sé qué trajo esta gran sanidad, el poder de Jesús o Su compasión.” -María Magdalena, en Magdalena: De la Vergüenza a la Libertad.

VIVIR

La restauración puede ser un proceso. Después de esperar 12 largos años y gastar todo su dinero, llegó el día cuando ella se encontró con Jesús y glorificó a Dios por haber sido sanada por Él en respuesta a su fe. Dios está en control de todas las cosas y Él tiene Su propio calendario para nosotros. Incluso cuando tenemos fe como la que tuvo esta mujer, Él algunas veces nos responde de una manera diferente, o en un tiempo diferente del que nosotros esperamos. Lo que es importante para nosotros es estar dispuestos a
aceptar Su voluntad para nosotros sin importar cual es la respuesta.

Hebreos 4:15-16 dice: “Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”. (Reina Valera 1960)

¿Cómo nos responde Jesús cuando vamos a Él?
Esta mujer recibió exactamente lo que ella deseaba: su sanidad física. No todos consiguen exactamente lo que desean. Pablo nos da un ejemplo de su experiencia personal en 2 Corintios 12:7-10: “Para evitar que me volviera presumido por estas sublimes revelaciones, una espina me fue clavada en el cuerpo, es decir, un mensajero de Satanás, para que me atormentara. Tres veces le rogué al Señor que me la quitara; pero él me dijo: «Te basta con mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad.» Por lo tanto, gustosamente haré más bien alarde de mis debilidades, para que permanezca sobre mí el poder de Cristo. Por eso me regocijo en debilidades, insultos, privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte”. (Nueva Versión Internacional)

Dios no sanó a Pablo cuando él se lo pidió, por eso él estaba forzado a depender de la fortaleza del Señor en medio de su debilidad. Del mismo modo, Dios no siempre sana nuestros problemas físicos, pero Él siempre nos permite que seamos fuertes para resistir el problema.

Santiago 1:2-4 dice: “Hermanos míos, considérense muy dichosos cuando tengan que enfrentarse con diversas pruebas, pues ya saben que la prueba de su fe produce constancia. Y la constancia debe llevar a feliz término la obra, para que sean perfectos e íntegros, sin que les falte nada. (Nueva Versión Internacional)

Según estos versículos, ¿cuáles son algunas razones por las que Dios elije no restaurarnos o no responder nuestras oraciones de la manera que esperamos?

DECIR
2 Corintios 1:3-5 dice: “Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre misericordioso y Dios de toda consolación, quien nos consuela en todas nuestra tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren. Pues así como participamos abundantemente en los sufrimientos de Cristo, así también por medio de él tenemos abundante consuelo”. (Nueva Versión Internacional)
Como cristianos, no somos inmunes a las dificultades. La manera en que Jesús nos ayuda forma parte de nuestra historia y puede animar a otros quienes están pasando por algo similar. El consuelo y sanidad que Dios da no es sólo para nosotros.

Glorificamos a Dios y lo alabamos cuando compartimos con otros lo que Él está haciendo en nosotros.

Desafío: Si Dios te ha ofrecido restauración en algún área, busca una oportunidad esta semana para compartir tu historia con alguien que necesite ser animado.

Profundizando: Escribe algunas áreas de tu vida en las que necesites restauración. Estas podrían ser físicas, relacionales, espirituales y otras. Preséntalas ante el Señor y cree por fe que Él las restaurará.

Si hay un área que no ha sido restaurada de la manera que deseabas, encomiéndala a Dios. Agrádesele por fe por cualquiera que sea Su respuesta. El agradecerle a Dios demuestra fe. No dejes de confiar en las bondades de Dios. ¡Él es un Dios bueno y te ama!

Por favor sé consciente de que muchas de nosotras tenemos problemas profundos y complejos. Esto puede significar que busques la guía de una amiga confiable, pastor o consejera profesional. No tengas miedo de buscar más ayuda para encontrar la restauración completa. Pide a Dios que te ayude a encontrar la persona correcta para que te ayude.

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