jueves, 24 de octubre de 2013

Lección 7: Jesús, nuestra agua viva La mujer en el pozo: ¿Él me satisfacerá?


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¿En esta semana cómo te ha animado Dios en algún área de tu vida que necesitaba ser restaurada?
¿Tuviste la oportunidad esta semana de animar a alguien con tu historia?

SABER
Juan 4:7, 9-26, 28-30, 39-40
Jesús estaba viajando con Sus discípulos de Judea a Galilea y tuvo que pasar por Samaria donde se detuvieron a descansar, alrededor del medio día, cerca del pozo que fue construido por el patriarca Jacob.
“Sus discípulos habían ido al pueblo a comprar comida. En eso llegó a sacar agua una mujer de Samaria, y Jesús le dijo: —Dame un poco de agua. Pero como los judíos no usan nada en común con los samaritanos, la mujer le respondió: —¿Cómo se te ocurre pedirme agua, si tú eres judío y yo soy samaritana? —Si supieras lo que Dios puede dar, y conocieras al que te está pidiendo agua —contestó Jesús—, tú le habrías pedido a él, y él te habría dado agua que da vida. —Señor, ni siquiera tienes con qué sacar agua, y el pozo es muy hondo; ¿de dónde, pues, vas a sacar esa agua que da vida? ¿Acaso eres tú superior a nuestro padre Jacob, que nos dejó este pozo, del cual bebieron él, sus hijos y su ganado? —Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed —respondió Jesús—, pero el que beba del agua que yo le daré, no volverá a tener sed jamás, sino que dentro de él esa agua se convertirá en un manantial del que brotará vida eterna. —Señor, dame de esa agua para que no vuelva a tener sed ni siga viniendo aquí a sacarla.

—Ve a llamar a tu esposo, y vuelve acá —le dijo Jesús. —No tengo esposo— respondió la mujer. —Bien has dicho que no tienes esposo. Es cierto que has tenido cinco, y el que ahora tienes no es tu esposo. En esto has dicho la verdad. —Señor, me doy cuenta de que tú eres profeta. Nuestros
antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén. —Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu, y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad —Sé que viene el Mesías, al que llaman el Cristo — respondió la mujer—. Cuando él venga nos explicará todas las cosas. —Ése soy yo, el que habla contigo— le dijo Jesús.

La mujer dejó su cántaro, volvió al pueblo y le decía a la gente: —Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?
Salieron del pueblo y fueron a ver a Jesús.
Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer: «Me dijo todo lo que he hecho.» Así que cuando los samaritanos fueron a su encuentro le insistieron en que se quedara con ellos. Jesús permaneció allí dos días.” (Nueva Versión Internacional)

¿Cuál es la historia de esta mujer?

La mujer samaritana no esperaba siquiera que Jesús hablara con ella, mucho menos que le pidiera un vaso con agua.

Jesús inició una conversación con esta mujer. ¿Qué nos revela esto acerca de Su carácter?

SABÍAS QUE...
En el primer siglo en Palestina era culturalmente inaceptable que un hombre y una mujer que no se conocían entablaran una conversación.
Existía también una gran tensión racial entre los judíos y samaritanos, porque los samaritanos eran una raza mezclada. La mujer incluso le preguntó, ¿“Cómo tú siendo judío me pides de beber siendo que soy una mujer samaritana?” Para los judíos de ese tiempo, la palabra “samaritano” era otra palabra para decir “perro.” Los judíos a menudo se desviaban millas fuera de su recorrido para evitar pasar por Samaria y
tener contacto con los samaritanos.
El hecho de que esta mujer viniera al pozo al medio día nos dice algo acerca de ella.
Ella era probablemente vista como escoria por su comportamiento inmoral y por lo tanto, socialmente rechazada.

¿Por qué crees que Jesús le preguntó a la mujer samaritana por su esposo?
Jesús habló abiertamente del pasado y la situación presente que vivía esta mujer. Nada de su vida estaba oculto para Él. Él entendió el dolor y la miseria en su vida. No la rechazó. Él compasivamente le mostró el camino a la vida, que es Él mismo.

¿Cómo estaba intentando satisfacer sus propias necesidades la mujer samaritana?
¿De qué formas tratamos de satisfacer nuestras necesidades hoy en día?
¿Cómo le dijo Jesús que llenará sus necesidades? ¿Y cómo se aplica esto a nosotros?

VIVIR

La gente que verdaderamente cree en Jesús comienza a experimentar un cambio en ellos mismos, en sus actitudes y sus perspectivas. Ellos se convierten en “nuevas personas”. 2 Corintios 5:17 dice: “Por lo tanto, si alguno está en Cristo, es una nueva creación. ¡Lo viejo ha pasado, ha llegado ya lo nuevo!”. (Nueva Versión Internacional)

La respuesta inmediata de la mujer samaritana fue ir a decir a los demás en su ciudad y mostrarles que ella creyó en Jesús y se convirtió en una nueva persona.

Tres cosas sucedieron como resultado de la conversación que la mujer samaritana tuvo con Jesús. Su pasado ya no la separaba de una relación con Dios. Mucha gente en la ciudad se convirtió en creyente igual que ella. Los seguidores de Jesús vieron como Él llegaba a la gente a pesar de los límites raciales y culturales.
Gálatas 3:28 dice: “Ya no hay judío ni griego, esclavo ni libre, hombre ni mujer, sino que todos ustedes son uno solo en Cristo Jesús”. (Nueva Versión Internacional)
Juan 7:37-39 dice: “En el último día, el más solemne de la fiesta, Jesús se puso de pie y exclamó: —¡Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba! De aquel que cree en mí, como dice la Escritura, brotarán ríos de agua viva. Con esto se refería al Espíritu que habrían de recibir más tarde los que creyeran en él. Hasta ese momento el Espíritu no había sido dado, porque Jesús no había sido glorificado todavía”. (Nueva Versión Internacional)

¿Qué significa tener agua viva fluyendo de nosotros?
Gálatas 5:22-23 dice: “En cambio, el fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, bondad, fidelidad, humildad y dominio propio. No hay ley que condene estas cosas”. (Nueva Versión Internacional)

Cuando permitimos que el Espíritu Santo dirija nuestras vidas, empezamos a verlo a Él cambiándonos desde adentro y los demás verán este fruto en nuestras vidas.

DECIR
¿Según Jesús, cómo son las personas que adoran al Padre? (Ver los versículos al inicio de esta lección.)
Aunque no sabemos quién responderá, nosotros al igual que la mujer samaritana, necesitamos contarles a otros acerca de lo que Dios ha hecho por nosotros.

Juan 4:39 dice: “Muchos de los samaritanos que vivían en aquel pueblo creyeron en él por el testimonio que daba la mujer: «Me dijo todo lo que he hecho.»” (Nueva Versión Internacional)
La mujer marginada llego a ser la heroína de la ciudad. Jesús reconcilió a la mujer con Él mismo, y luego la usó para que muchos de la ciudad se acercaran a Dios.

Desafío: ¿Quién en tu vida necesita escuchar acerca de lo que Dios ha hecho por ti? Contar a otros tu historia es una manera de ser un verdadero adorador. Haz una lista de gente y empieza a orar para que cuando ellos escuchen acerca de Jesús respondan como los samaritanos lo hicieron.
La siguiente semana celebraremos con un tiempo para compartir. Las siguientes preguntas te ayudarán a darle cierta dirección a tus pensamientos.

Durante este estudio, ¿ha cambiado tu manera de ver a Jesús? Si es así, ¿cómo?
¿Cuál es una de las áreas de tu vida que te gustaría desarrollar como resultado de este estudio?
¿Cómo ha tocado Jesús tu vida mientras hemos estado estudiando juntas acerca de Él?

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